El municipio de Agaete ha vuelto a convertirse en el epicentro de la tradición canaria con la celebración de La Rama, una de las fiestas más representativas de Gran Canaria, que congregó a miles de personas en una jornada marcada por la emoción, la música y el sentimiento de pertenencia. Vecinos y vecinas, visitantes llegados de todos los rincones de la isla y numerosos turistas participaron en una celebración que, un año más, reafirmó su condición de uno de los acontecimientos festivos más multitudinarios y esperados del verano.
Desde primeras horas de la mañana, el casco histórico comenzó a llenarse de personas ataviadas con sombreros de paja, ramas de árboles y pañuelos, preparadas para vivir una jornada cargada de simbolismo. Poco antes de las diez de la mañana, miles de asistentes se concentraron en las inmediaciones del Ayuntamiento a la espera del tradicional volador, el momento que marca oficialmente el inicio de la fiesta. Tras el esperado estruendo, las calles de Agaete estallaron en una auténtica explosión de alegría, dando paso al recorrido tradicional al ritmo de la música y los bailes.
Las bandas de Agaete, Guayedra y La Clandestina fueron las encargadas de poner la banda sonora a una celebración que se prolongó durante horas. Las melodías tradicionales acompañaron el avance de la multitud, que recorrió las calles del municipio bailando y ondeando las ramas en una estampa que vuelve a repetirse generación tras generación y que constituye uno de los mayores símbolos de la identidad cultural canaria.
Durante toda la jornada se respiró un ambiente de convivencia y entusiasmo. El intenso calor fue protagonista, aunque la brisa permitió aliviar las altas temperaturas y acompañó a los miles de participantes, que no dejaron de cantar, bailar y compartir la fiesta. Los tradicionales papahuevos volvieron a recorrer las calles animando a grandes y pequeños, mientras que el popular caldo de hierbahuerto se convirtió, un año más, en uno de los sabores más característicos de una celebración en la que tampoco faltaron los bocadillos, los encuentros familiares y las reuniones entre amigos.
La Rama mantiene vivo el origen de una tradición centenaria vinculada a las antiguas danzas rituales para pedir la lluvia y se ha consolidado como una de las manifestaciones culturales más importantes de Canarias. Su capacidad para reunir a miles de personas en torno a la música, el respeto por las costumbres y la convivencia la convierten en una fiesta única que trasciende generaciones y fronteras.
Con esta multitudinaria edición, Agaete vuelve a demostrar la enorme fuerza de una celebración que forma parte del patrimonio cultural del archipiélago. La Rama 2026 deja imágenes para el recuerdo, calles repletas de emoción y la satisfacción de haber vivido una nueva edición de una fiesta que sigue creciendo sin perder su esencia, consolidándose como uno de los grandes referentes festivos de Gran Canaria y de toda Canarias.
Facebook
X
WhatsApp