La carpintería tradicional de Ingenio revive en el Festival Internacional de Folclore

El Festival Internacional de Folclore Villa de Ingenio ha abierto una emotiva ventana al pasado con la inauguración del “Rincón de los Oficios: La Carpintería Tradicional”, un espacio que rinde homenaje a los últimos maestros carpinteros del municipio y a un oficio que marcó la vida de generaciones de familias grancanarias.
Durante siglos, la carpintería fue uno de los pilares del desarrollo de Ingenio. Desde la construcción de ruedas de molinos y telares hasta la elaboración de puertas, ventanas y mobiliario, los carpinteros formaron parte esencial del día a día del pueblo, acompañando a sus vecinos desde el nacimiento hasta la despedida final. Hoy, esa memoria cobra vida a través de esta iniciativa que busca preservar un legado que corre el riesgo de desaparecer.
La responsable del área de Desarrollo Etnográfico y Patrimonio Cultural, Catalina Sánchez Ramírez, destacó que este reconocimiento responde a una “deuda pendiente” con un oficio fundamental en la historia local. “Queríamos poner en valor el trabajo de quienes construyeron con sus manos gran parte del patrimonio material de Ingenio y transmitirlo a las nuevas generaciones”, afirmó.
Por su parte, el director del Festival y presidente de la Agrupación Cultural Coros y Danzas de Ingenio, David Castellano, subrayó que la carpintería fue mucho más que una profesión: “Los talleres eran lugares de encuentro donde se compartían conocimientos, experiencias y una forma de entender la vida”.
El espacio expositivo no solo muestra herramientas y piezas tradicionales, sino que también recoge los testimonios de algunos de los últimos carpinteros del municipio. Sus relatos permiten conocer una época en la que el trabajo artesanal exigía paciencia, precisión y un profundo conocimiento de la madera.
Manuel Almeida, de 82 años, recuerda cómo desde niño compaginaba su aprendizaje entre un taller mecánico y la carpintería. “Fabricar un dormitorio completo llevaba semanas. Era una inversión para toda la vida”, explica. Sin embargo, reconoce que los cambios en el sector han sido tan profundos que llegó a recomendar a su nieto no seguir sus pasos.
También Simeón Santana, de 92 años, evoca sus inicios junto a su hermano, elaborando piezas como joyeros que servían como regalos cargados de simbolismo. Jesús Pérez Romero, con más de cincuenta años de experiencia, resume la evolución del oficio: “Antes todo era manual; ahora lo hacen las máquinas”. A su juicio, el mayor reto es que el trabajo artesanal ya no se valora como antes.
La expansión de la producción industrial y las grandes superficies ha provocado la desaparición de la mayoría de talleres tradicionales, hasta el punto de que apenas queda un carpintero en activo en Ingenio. No obstante, la restauración del casco histórico ofrece una pequeña esperanza para la continuidad del oficio.
Sebastián Viera Martín, de 77 años, aporta una nota de humor al recordar que los carpinteros eran fácilmente reconocibles por las marcas del oficio en sus manos y por su fama de no cumplir los plazos. Una anécdota que refleja la realidad de un trabajo que no admitía prisas.
Más allá de la nostalgia, el “Rincón de los Oficios” invita a reflexionar sobre el valor de lo hecho a mano, la durabilidad frente a lo efímero y la importancia de conservar un patrimonio que forma parte de la identidad de Ingenio. La exposición podrá visitarse en el hall del Ayuntamiento, convirtiéndose en una oportunidad única para reconectar con las raíces del municipio.
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