El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, informó este lunes sobre las consecuencias del paso de la borrasca Emilia por la isla, un episodio meteorológico que provocó más de un millar de incidencias y cuya gestión fue posible gracias a la coordinación entre las distintas administraciones y al trabajo de más de 1.000 profesionales desplegados durante la alerta.
Morales destacó que, pese a la magnitud del temporal, las actuaciones preventivas y de protección civil permitieron minimizar los daños y evitar una mayor exposición de la población. En este sentido, subrayó la importancia de la anticipación, la preparación y la coordinación institucional, especialmente en un territorio como Gran Canaria, caracterizado por su orografía compleja y la dispersión poblacional. Asimismo, agradeció la profesionalidad del personal implicado en el operativo y la actitud responsable de la ciudadanía, que atendió mayoritariamente las recomendaciones de limitar los desplazamientos y evitar las zonas de cumbre durante el fin de semana.
El presidente compareció en rueda de prensa acompañado por el vicepresidente primero y responsable de Carreteras del Cabildo, Augusto Hidalgo, y por los consejeros de Medio Ambiente y Seguridad Hídrica, Raúl García Brink y Miguel Hidalgo, a quienes reconoció el papel esencial de los equipos humanos de sus departamentos en la gestión de la emergencia.
Uno de los principales efectos positivos del temporal ha sido la importante aportación de agua a los embalses de la isla. Las lluvias han permitido la entrada de más de 2,5 millones de metros cúbicos de agua en las presas, una cifra que previsiblemente superará los 3 millones debido a la continuidad de las aportaciones y a la previsión de nuevas lluvias durante la semana. Morales calificó este hecho como “un regalo de Navidad”, ya que permitirá garantizar el riego agrícola en prácticamente toda la isla durante 2026 y, especialmente, en las zonas de medianías orientadas al sureste y en las cumbres, donde las necesidades hídricas son mayores.
En términos generales, todas las grandes presas se han visto beneficiadas, especialmente las situadas en la zona de cumbre, la cuenca de Tejeda, La Aldea y las cuencas del sur. Las aportaciones registradas por las presas y balsas del Consejo Insular de Aguas alcanzan ya los 2,5 hectómetros cúbicos, multiplicando por cuatro el volumen recibido en anteriores episodios de lluvia de este año, y han supuesto un incremento de la capacidad de almacenamiento de hasta un 4%.
Durante el episodio meteorológico se registraron intensas precipitaciones, con acumulados superiores a los 100 milímetros en varias zonas del interior de la isla y un máximo de 150,4 mm en la estación de Corral de Los Juntos, en San Mateo. La racha máxima de viento alcanzó los 113 kilómetros por hora en la estación de la Aemet en Gando. Además, se produjeron nevadas en las cotas más altas, con espesores de hasta 20 centímetros por encima de los 1.600 metros, así como granizadas y placas de hielo en cotas más bajas. El temporal dejó también un fuerte oleaje, con olas de hasta 6 metros, y la descarga de más de 5.000 rayos, de los que cerca de 1.800 fueron de nube a tierra.
El operativo desplegado estuvo compuesto por 225 bomberos urbanos y forestales, 300 efectivos de Protección Civil y 270 trabajadores del servicio de Carreteras, además del personal de los ayuntamientos. Entre las más de mil incidencias atendidas se contabilizaron 470 desprendimientos en la vía pública, unas 300 caídas de elementos que afectaron a la circulación, 125 incidencias en suministros básicos, 30 achiques de agua y una decena de accidentes de tráfico, además de otras afecciones de menor entidad.
En cuanto a la red viaria, el servicio de Obras Públicas registró medio centenar de incidencias que provocaron el cierre de 14 carreteras insulares, principalmente en la zona de cumbre por la presencia de nieve. A media mañana de este lunes, seis vías permanecían aún con algún tipo de corte, mientras continuaban las labores de retirada de piedras, ramas y otros elementos. Entre las carreteras cerradas se encuentran la GC-210 entre Artenara y Tejeda, los accesos a Faneque y Tirma por la GC-200 y la GC-231 de subida a El Sao. Otras vías, como la GC-605 y la GC-606, no se reabrirán por encontrarse en obras.
Asimismo, permanece cerrada por precaución la GC-400 en Ariñez debido al derrumbe de un muro que ha afectado a la estabilidad de la vía, mientras se estudia la ejecución de una obra de emergencia para permitir su reapertura parcial. También se evalúan actuaciones urgentes en varios taludes de la GC-60, a la entrada de Tejeda, que han quedado inestables tras el paso de la borrasca. En las vías de alta capacidad, como la GC-2 y la GC-1, se registraron afecciones puntuales por la presencia de vegetación en la calzada.
El consejero Augusto Hidalgo advirtió, además, que se mantiene la prealerta por desprendimientos, por lo que pidió extremar la precaución en las carreteras de medianías y cumbres durante los próximos días ante el riesgo de nuevas caídas de tierra o piedras desde las laderas.
Facebook
WhatsApp
X