El Carnaval grancanario está de luto tras el fallecimiento de Alejandro Arias Rodríguez, figura muy querida y respetada dentro del mundo murguero, que nos ha dejado de forma repentina. Con él se va no solo un apasionado del Carnaval, sino también un educador comprometido y una persona profundamente ligada a la cultura popular de Agüimes.
Arias dedicó gran parte de su vida a mantener viva la esencia del Carnaval, especialmente a través de la murga tradicional, donde encontró su verdadera vocación. Se definía, por encima de todo, como murguero, una identidad que marcó su trayectoria desde sus inicios en 1979, participando activamente como letrista y director.
Su huella es imborrable en agrupaciones emblemáticas del municipio, siendo fundador y miembro destacado de murgas como ACDR Murga Los Lagartos de Agüimes, Los Campaneros Pirotécnicos y, especialmente, Los Serenquenquenes, etapa en la que alcanzó sus mayores éxitos. Con esta última formación logró numerosos premios en el Carnaval de Las Palmas, destacando en las categorías de interpretación y presentación durante finales de los años 80 y la década de los 90.
Además, formó parte de Los Guanches Picapiedra, una de las primeras afilarmónicas oficiales del Carnaval capitalino, contribuyendo también al desarrollo de nuevas formas de expresión dentro de la fiesta.
Más allá del escenario, Alejandro Arias fue un firme defensor del valor educativo del Carnaval. Impulsó el proyecto “CreaCarnaval”, una iniciativa pionera que integraba esta tradición en el ámbito educativo, desde Infantil hasta Formación Profesional, acercando la cultura carnavalera a nuevas generaciones.
Su implicación con el Carnaval también se reflejó en su faceta organizativa, siendo miembro del Patronato del Carnaval de Agüimes, directivo de la FIGRUC y comisario de diversas exposiciones dedicadas al mundo de las murgas.
Familiares, amigos y allegados pueden darle el último adiós en el Tanatorio de Vecindario, donde está siendo velado en la Sala 3. Con su partida, Agüimes pierde a uno de sus grandes embajadores culturales y el Carnaval a uno de sus más fieles defensores. Descanse en paz.
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